jueves, 1 de enero de 2009

La carta que no se entrego

Las mujeres siempre han sido mis musas, y como se imaginaran cuando uno anda chavo siempre anda detras de una o quizás dos... bueno, el escrito que pongo en esta entrada fue escrito para alguien que quise mucho, pero la vida nos enseña que no siempre podemos tener lo que deseamos y en un momento debemos de ceder...


La cuerda que aferraba la idea tuya va cayendo de mis manos,

Entre mis dedos y el suelo va deslizándose algo que siempre será impórtate para mi,

Sin embargo tengo que distanciarme como hojas que el viento arranca.



Estos lazos, no están presentes para aquellos que quieran mirar lo que puedan tocar,

Están más allá, aquí tan cerca de mis ojos, aquí clavados en mi demencia,

Resbalando por los ojos, tallando el corazón y olvidándose en algún vació.



Se preguntará la gente ¿a quién le escribo?, hoy no quiero oírlos, no puedo responder.

Mi mente está concentrada en ese restregar de la cuerda que rasca mi piel,

Es difícil dejar caer el peso de tantos recuerdos e ilusiones a un lugar que no podré alcanzar después…

…quizás después quiera ir por el y arroparme cual niño asustado.

Pero hoy no deseo eso, no lo puedo hacer. Hoy te dejo.



Has sido y siempre serás un sobresaliente recuerdo, pero es hora de enfrentar el baúl.

A llegado el momento de arrodillarme cual sirviente para ofrecer el fin de mis anhelos,

Aceptar el fin de mí servicio para tus deseos, para decirte adiós, nunca te voy a olvidar y, me marcho sin mirar atrás.



La cuerda ha caído por completo, mi sangre lentamente comienza a llenar algunas simples gotas que caerán junto con mi esperanza.

El camino formado por mis lágrimas, partiendo mi boca, dejándome sin aliento, comienza a volar junto al viento,

Para llegar como brisa a la hoja nueva, para limpiar el polvo de lo viejo.



En mi cabeza, la idea tuya anda como marea suave, como un niño que se ha ido a dormir, como esta fría noche de invierno.

Si podría colocar alguna palabra en esta imagen que se va desvaneciendo, sería “gracias” seguida por algún suspiro, que suene al ultimo vibrar de algún violín viejo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario